A la luz de un entorno internacional cada vez más inestable y la creciente necesidad de Suecia de reforzar su defensa total (Totalförsvar), resulta evidente que el país se enfrenta a un desafío considerable. A pesar de que autoridades, medios de comunicación y foros públicos expresan unánimemente la necesidad de desarrollar con urgencia la preparación defensiva, emerge una preocupante brecha entre la ambición y la realidad, especialmente en lo que respecta a las pequeñas y medianas empresas (pymes). Estas empresas, que constituyen la columna vertebral de la innovación sueca, corren el riesgo de ser ignoradas en un momento en que su contribución es más necesaria que nunca.
Lo que se ha vuelto cada vez más evidente es que Suecia, a pesar de sus buenas intenciones, no logra salvar la distancia entre la teoría y la práctica para aprovechar verdaderamente el potencial de las pymes dentro de la defensa total. Las experiencias de Ucrania han demostrado claramente la importancia de la contribución de estas empresas a la seguridad nacional y la resiliencia. Sin embargo, las pymes en Suecia se enfrentan a un muro de burocracia, rígidas normas de contratación y una ausencia de herramientas ágiles de colaboración, lo que les impide contribuir a la defensa sueca de manera significativa.
Aunque Suecia cuenta con un proceso de contratación pública regulado por leyes y normativas —lo cual es tanto deseable como necesario—, resulta evidente que el sistema actual no está adaptado a las necesidades y condiciones únicas bajo las que operan las pymes. El sistema se basa en que las propias empresas dispongan de los recursos necesarios para presentar una oferta individual o para elaborar una oferta conjunta con varias empresas. Ya en ese punto se excluye a un gran número de pymes, dado que carecen de ese tipo de recursos, lo cual es inherente a su naturaleza.
La normativa vigente refleja además una economía en tiempos de paz y no tiene en cuenta las intervenciones rápidas y flexibles que exigen las situaciones de crisis y los contextos de defensa. Las Fuerzas Armadas Suecas (Försvarsmakten) y la Administración de Material de Defensa de Suecia (Försvarets materielverk, FMV) carecen de las herramientas necesarias para incluir eficazmente a las pymes en la planificación y contratación de defensa, lo que en última instancia puede resultar costoso para Suecia, tanto económica como en términos de seguridad.
Tomemos el ejemplo de las pymes suecas en el ámbito de la tecnología de drones. Existen empresas que lideran el desarrollo con tecnología innovadora: una se encarga de la fabricación, otra del procesamiento de imágenes y una tercera de las comunicaciones. La capacidad de estas empresas para colaborar y crear sinergias que puedan fortalecer la defensa sueca es un recurso que hoy en día se desperdicia.
En otras palabras, nos encontramos ante una encrucijada crítica en la que Suecia tiene la oportunidad de aprovechar verdaderamente la capacidad de innovación y la experiencia técnica que existe dentro de las pymes del país. Mediante la adaptación de los procesos de contratación, la creación de incentivos para la colaboración y la garantía de que estas empresas puedan actuar con rapidez en situaciones de crisis, Suecia puede asegurar una defensa más sólida y resiliente. Sin embargo, para que esto se haga realidad se requiere un liderazgo decidido que se atreva a reconsiderar las estructuras antiguas y que anteponga la acción a las palabras.
Ha llegado el momento de un cambio de rumbo, y éste debe liderarse desde la cima. Nosotros, la organización sectorial de pequeñas y medianas empresas activas en el sector de la defensa, queremos por tanto instar al ministro de Defensa Pål Jonson a que encargue a las autoridades competentes, a la mayor brevedad posible, el desarrollo de herramientas y métodos prácticos para garantizar que toda la innovación y capacidad de acción posibles sean aprovechadas dentro de la defensa militar sueca.

