Entrevista de fin de año con el comandante supremo Michael Claesson, por Per Wallin 

A medida que 2025 llega a su fin, la cooperación nórdica en materia de defensa ha dado el paso de la ambición a la realidad práctica. Suecia y Finlandia están plenamente integradas en la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), y la cooperación entre los países nórdicos se caracteriza ahora por una planificación conjunta, una mayor interoperabilidad y una perspectiva estratégica compartida. En la crónica anual de Nordic Defence Sector, el comandante supremo Michael Claesson reflexiona sobre el año transcurrido y señala lo que será determinante de cara al futuro. 


¿Qué avances considera más significativos durante el año que ha pasado, y qué será lo más importante en 2026 para profundizar aún más en la cooperación nórdica? 

– La continua integración de Suecia y Finlandia en la OTAN es un claro éxito. Por primera vez desde la Unión de Kalmar, los cinco países nórdicos se encuentran en el mismo contexto operativo. Esto crea posibilidades completamente nuevas. Especialmente importante será el establecimiento de los elementos de estado mayor y mando que deberán sustentar la planificación operativa conjunta de la OTAN en la región nórdica. Eso es decisivo tanto para el futuro como para nuestra capacidad conjunta aquí y ahora. 

Claesson describe cómo el panorama general tiene ahora un aspecto diferente al de antes. 

– Cuando uno amplía la perspectiva y observa la geografía, la infraestructura y el grado de interconexión real que existe, es posible crear una lógica de flujo que sea mutuamente sustentadora. Por primera vez en mucho tiempo, todo encaja de verdad, tanto logística como operativamente. 


Ha hablado de cómo conceptos como "línea de frente" están cambiando en el entorno de seguridad actual. ¿Cómo razona al respecto? 

– En la OTAN existe el concepto de frontline states (estados de primera línea), que a menudo se asocia con la frontera oriental. Pero en un entorno caracterizado por operaciones multidominio y guerra híbrida, ese concepto resulta limitador. Yo considero a Suecia un estado de primera línea, pero en realidad eso se aplica a toda la OTAN. Incluso Portugal está expuesto. Por eso, a veces es más correcto hablar de frontera que de frente. 

Sostiene que esto tiene consecuencias para el modo en que deben desarrollarse el liderazgo militar y la planificación. 

– Para comprender realmente las operaciones multidominio hay que ampliar la perspectiva. De lo contrario, se corre el riesgo de quedar atrapado en conceptos que ya no reflejan la realidad. 


¿Cómo ve la interacción entre la industria de defensa, la investigación y la capacidad militar en la región nórdica? 

– La relación es absolutamente evidente. Además de la industria y la investigación, también debemos incluir el ámbito académico, que sustenta a ambas. En el caso de Suecia, contamos además con investigación estatal de carácter sensible a través del FOI (Agencia Sueca de Investigación en Defensa, Totalförsvarets forskningsinstitut). Con el ritmo de desarrollo tecnológico que observamos hoy en día, resulta cada vez más importante trabajar en equipos de proyecto integrados a lo largo del tiempo. 

Claesson reclama al mismo tiempo nuevas formas de pensar en torno a la contratación pública. 

– Debemos ser capaces de contratar capacidad y disponibilidad, no solo material. La capacidad no es solo un equipo, sino también mantenerlo tácticamente relevante y utilizable a lo largo del tiempo. Ahí existen grandes oportunidades en la región nórdica, pero no podemos ser ingenuos. Las estructuras de propiedad y el papel del Estado en la industria difieren entre países y afectan a la cooperación. 

También señala la importancia de la armonización de requisitos. 

– Cuando nos encontramos en el mismo contexto militar estratégico y operativo, se crean condiciones completamente distintas para establecer requisitos comunes. Ya existen buenos ejemplos, tanto nórdicos como europeos. 


Los ataques híbridos, la ciberinfluencia y el sabotaje contra infraestructuras críticas han marcado el año. ¿Qué conclusiones extrae de ello? 

– Una lección importante es que a menudo reaccionamos de forma bilateral o paralela cuando ocurre algo. La OTAN tiene el mandato y las estructuras para coordinar este tipo de medidas y crear resiliencia de una manera que los países individuales no pueden lograr. 

El intercambio de información se destaca como un elemento central, pero también la necesidad de mantener la calma. 

– La concienciación es necesaria, pero el miedo y el pánico se encuentran entre las reacciones más contraproducentes que existen. Debemos evaluar cuidadosamente la información antes de extraer conclusiones de gran alcance. 


Para concluir, ¿qué conclusión clara desea que quede cuando miremos atrás al año 2025? 

– Que la membresía en la OTAN es la base sobre la que se sustenta una cooperación nórdica eficaz. Las oportunidades que han surgido ahora son muy grandes. En realidad, no hay nada que nos impida avanzar muy lejos en materia de integración y cooperación en el futuro.