El Gobierno ha elaborado la primera estrategia nacional de inteligencia de Suecia. La estrategia abarca el período 2026-2030 y señala, entre otros aspectos, el desarrollo tecnológico, la cooperación internacional y una vinculación más estrecha entre la comunidad de inteligencia, la defensa total y el sector empresarial como áreas prioritarias.
En un comunicado de prensa del Gobierno de Suecia, el Ejecutivo escribe que el deterioro de la situación de seguridad, la adhesión de Suecia a la OTAN y el rápido desarrollo tecnológico exigen una mayor capacidad de inteligencia conjunta del país.
"Con esta estrategia dejamos claro por qué la actividad de inteligencia sueca es importante. Quiero expresar mi agradecimiento a todos los trabajadores de la comunidad de inteligencia sueca que día a día trabajan por la seguridad de Suecia y los intereses suecos, a menudo de forma encubierta. La actividad de inteligencia contribuye a fortalecer la independencia nacional de Suecia y una toma de decisiones sueca autónoma", declaró el primer ministro Ulf Kristersson en el comunicado.
En la estrategia, el Gobierno describe a Rusia como una amenaza estratégica y a largo plazo para la seguridad sueca y europea. También se aborda la importancia de China para los intereses suecos y las actividades de Irán que amenazan la seguridad. Al mismo tiempo, el Gobierno señala cómo los actores estatales pueden utilizar, entre otros, redes criminales como intermediarios para actividades que amenazan la seguridad.
Una de las prioridades hasta 2030 es reforzar el uso de nuevas tecnologías. La comunidad de inteligencia deberá, entre otras cosas, desarrollar su capacidad en inteligencia artificial (IA), obtener soluciones digitales más conjuntas e interoperables, y poder implementar nuevas tecnologías con mayor rapidez. El Gobierno también desea fortalecer la cooperación con empresas suecas, el ecosistema de startups y el sector del capital de riesgo, además de mejorar las posibilidades de contrataciones conjuntas.
La estrategia implica asimismo que la inteligencia adquirirá un papel más amplio dentro del concepto más general de defensa total (totalförsvar), el modelo sueco de defensa integral que combina preparación militar y civil. Según el Gobierno, es necesario que más usuarios de inteligencia dentro de la defensa total adquieran las competencias, autorizaciones y condiciones técnicas necesarias para solicitar y acceder a información de inteligencia. Asimismo, la información y las evaluaciones de inteligencia deberán adaptarse en mayor medida a las necesidades de los destinatarios, entre otras cosas rebajando el nivel de confidencialidad de determinada información. Al mismo tiempo, los actores de la defensa total deberán aportar información, como por ejemplo informes de incidentes, que puedan ser utilizados por las agencias de inteligencia.
En el ámbito internacional, Suecia profundizará la cooperación en materia de inteligencia, sobre todo con países relevantes de la región nórdica, la Unión Europea (UE) y la OTAN, y contribuirá al desarrollo de las capacidades de inteligencia de la UE y la OTAN. La estrategia introduce también el concepto de "diplomacia de inteligencia", mediante el cual la información y las relaciones de inteligencia pueden emplearse para promover los intereses suecos. Al mismo tiempo, se establece que Suecia debe procurar mantener su propia autonomía y evitar dependencias excesivas o unilaterales.
La estrategia forma parte de la reforma en curso de la actividad de inteligencia sueca. El 1 de enero de 2027, el nuevo servicio de inteligencia exterior de Suecia, UND, iniciará sus operaciones. Paralelamente, se está llevando a cabo una reorganización del servicio de inteligencia y seguridad militar dentro de las Fuerzas Armadas suecas (Försvarsmakten). El Gobierno también ha puesto en marcha una investigación sobre el mandato de la Policía de Seguridad (Säkerhetspolisen) como servicio nacional de seguridad.

