En la licitación neerlandesa también participan la alemana ThyssenKrupp y la francesa Naval Group. La oferta sueco-neerlandesa fue presentada con el respaldo de los gobiernos sueco y británico. La oferta incluye también transferencia de conocimiento desde Suecia hacia los Países Bajos, donde el astillero neerlandés se encargará del ensamblaje final, el mantenimiento y las futuras actualizaciones.
Esto se alinea con la estrategia de industria de defensa del gobierno, ya que el acuerdo duplica las perspectivas de empleo e ingresos a largo plazo para la industria naval neerlandesa mediante la sustitución de los submarinos Walrus por los de Saab-Damen, según el comunicado de prensa.
Las empresas han acordado, por tanto, una oferta conjunta para Canadá, país que también se encuentra en la fase inicial de sustitución de sus submarinos diésel-eléctricos.
La Armada Real de Canadá (Royal Canadian Navy) anunció hace un año que un programa de adquisición de hasta doce submarinos tendría un coste de 60.000 millones de dólares canadienses, equivalentes a más de 450.000 millones de coronas suecas. El programa supondría un considerable aumento de ambición, dado que su flota actual se compone de cuatro submarinos de la clase Victoria, cuya retirada del servicio está prevista en algún momento durante la década de 2030, según un artículo de la Canadian Naval Review.

