La propuesta contempla, entre otras medidas, un aumento del número de reclutas del servicio militar obligatorio (värnplikt) de 8.000 a 10.000 por año, así como un incremento del personal de las Fuerzas Armadas Suecas (Försvarsmakten) hasta 115.000 efectivos en 2030 y 130.000 en 2035. El Gobierno prioriza el desarrollo de cuatro brigadas y el refuerzo de las capacidades de defensa antiaérea y artillería de cohetes.
Asimismo, se proponen inversiones en investigación, desarrollo e innovación en materia de defensa, haciendo hincapié en una mayor cooperación entre los sectores civil y militar. La seguridad del suministro y la resiliencia económica de Suecia también ocupan un lugar central, con medidas destinadas a garantizar la producción de material de defensa y los bienes y servicios esenciales para la sociedad.

