La fortaleza del Norte no reside en ser iguales, sino en nuestra capacidad de colaborar a través de las diferencias. Cuando la confianza, el aprendizaje y la acción conjunta se entrelazan, se crea una red que refuerza tanto la innovación como la resiliencia, incluso en tiempos de incertidumbre.
Pregunta: ¿Qué quieres decir con que la fortaleza reside en nuestras diferencias?
Respuesta: Nuestra verdadera fortaleza en los países nórdicos proviene precisamente de ser diferentes: en estructuras, cultura y formas de pensar. Esas diferencias crean nuestras ventajas comparativas. Pero no basta con reconocerlas; deben traducirse en colaboración. Cuando aprendemos unos de otros y construimos sobre las fortalezas de cada uno, nos volvemos colectivamente más fuertes. Ahí es donde crece nuestra resiliencia, en el encuentro entre el sector público, el empresarial y el académico.
Pregunta: Describes el surgimiento de una especie de "red micelial" en los países nórdicos, ¿a qué te refieres?
Respuesta: Observo cómo las colaboraciones, la investigación y las inversiones forman una red orgánica en toda la región. No es algo dirigido desde arriba, sino un ecosistema vivo en el que las iniciativas se interconectan y el conocimiento se comparte. Cuando estos hilos se encuentran y se combinan con nuestras experiencias comunes derivadas del conflicto en Ucrania, obtenemos una estructura que es a la vez ágil y profundamente arraigada. Este tipo de colaboración basada en la confianza es más sólida que los acuerdos formales.
Pregunta: ¿Qué ejemplos nórdicos y bálticos ilustran cómo distintas formas de trabajar pueden contribuir al conjunto?
Respuesta: Dinamarca demuestra el poder de las asociaciones público-privadas, donde el desarrollo se convierte rápidamente en aplicación práctica. Noruega integra defensa, investigación y formación en un modelo que construye las competencias del futuro. Finlandia cuenta con sólidos clústeres y estructuras de I+D (investigación y desarrollo) en las que la defensa total funciona como motor de innovación. Estonia ha desarrollado una capacidad de acción digital —una cultura de hackathon— que ha situado al país a la vanguardia de la ciberseguridad. Suecia ha trabajado de forma exhaustiva y estructurada en la gestión de lecciones aprendidas del conflicto en Ucrania. Cuando estos distintos enfoques convergen, obtenemos una combinación de estructura, ritmo y audacia que ninguna nación por sí sola puede generar.
Pregunta: ¿Cómo pueden los países nórdicos seguir desarrollando este trabajo conjunto?
Respuesta: Manteniéndonos curiosos acerca de las formas de trabajar de los demás y permitiendo que la competencia y la experiencia fluyan libremente entre sectores y países. La resiliencia no se construye desde la inmovilidad, sino a través del diálogo, el aprendizaje y el movimiento. Ya contamos con una base sólida en nuestras instituciones, en la confianza mutua y en nuestra cultura de cooperación. Ahora se trata de entrelazar esos hilos aún más estrechamente —entre lo público y lo privado, entre la academia y la industria— para que nuestra capacidad colectiva siga creciendo. Nuestro adversario busca la división; nuestra respuesta debe ser la colaboración.
Breve perfil de Pär Lager
- Asesor sénior de Formación Ejecutiva en la Escuela Superior de Defensa de Suecia (Försvarshögskolan); responsable de la gestión de lecciones aprendidas del conflicto en Ucrania.
- Oficial de reserva (OPL) de las Fuerzas Armadas Suecas (Försvarsmakten).
- Director General de Varangians.
- Anterior Director General/rector y presidente del consejo de administración de Berghs School of Communication, designada en 2009 como la mejor escuela de comunicación del mundo.
- Ha ejercido como director general del grupo Intendia Group, asesor político en el Ministerio de Educación sueco, Director General de Talarforum y responsable de desarrollo de negocio en Sifo Group.
- Autor de Ledarskap i krigstider (Liderazgo en tiempos de guerra, 2025), Kommunikativt ledarskap (Liderazgo comunicativo), Förändringsprincipen (El principio del cambio), entre otras obras.

