El acuerdo ha sido firmado por los jefes de defensa de Suecia, Finlandia, Noruega, Dinamarca e Islandia, y se basa en las oportunidades creadas por la adhesión de Suecia y Finlandia a la OTAN. El concepto implica que los países armonizarán sus planes de defensa y reforzarán la capacidad para operaciones conjuntas e infraestructura militar común. El objetivo es crear una disuasión creíble frente a las amenazas y garantizar que los países nórdicos puedan defender su territorio, incluso en caso de crisis.
La cooperación también abarca ejercicios y programas de formación conjuntos, así como el desarrollo compartido de la vigilancia aérea y marítima y una infraestructura militar integrada.

