Las inversiones en tecnología de defensa y de doble uso (dual-use) en los países nórdicos están creciendo rápidamente. Desde 2019, se han invertido más de 1.700 millones de dólares en startups de la región, pero en rondas de mayor envergadura las empresas nórdicas pierden terreno frente a actores europeos, estadounidenses y asiáticos. Así lo revela un nuevo informe de Danske Bank.
– Hasta los 15 millones de dólares, aproximadamente la mitad de los inversores son nórdicos. Pero por encima de ese nivel, la proporción cae drásticamente, afirma Stefan Granlund, uno de los autores del informe y Director de Crecimiento de Danske Bank Suecia, en declaraciones a Nordic Defence Sector.
El informe Nordic Defence Tech Report 2025, elaborado por Danske Bank Growth junto con Dealroom, cartografía más de 150 empresas en los países nórdicos dentro de la categoría de tecnología de defensa y de doble uso. Abarca desde tecnología espacial y comunicaciones cuánticas hasta sistemas autónomos y ciberseguridad.
Escasez de fondos con perfil de defensa
Según Granlund, el desequilibrio en el panorama inversor no es resultado de una falta de capital, sino más bien el efecto de políticas de inversión y limitaciones estructurales.
– Existen pocos fondos de defensa especializados en los países nórdicos. Esto recae entonces en los fondos de pensiones y otros inversores institucionales para intervenir, y en Suecia suelen tener mandatos más restrictivos en comparación con, por ejemplo, Finlandia o Dinamarca.
El informe señala que Finlandia lidera los países nórdicos en inversiones de defensa y de doble uso per cápita, en parte gracias a empresas en fase de escalado como ICEYE y Kelluu.
La próxima ola: sistemas autónomos
Según el informe, el volumen de inversión en los países nórdicos se ha más que duplicado respecto al año anterior, con un foco sostenido en tecnología espacial y cuántica. Al mismo tiempo, un nuevo ámbito comienza a emerger como el próximo salto tecnológico: los sistemas autónomos.
– Es un desarrollo natural tras los avances en sensores, inteligencia artificial y sistemas C4ISR (Mando, Control, Comunicaciones, Computación, Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento), entre otros. Observamos un creciente interés por la autonomía en aplicaciones terrestres, navales y aéreas, señala Granlund.
Mayor necesidad de claridad por parte de las autoridades
Para que más inversores se atrevan a entrar en el sector, se requiere una mayor transparencia en torno a las necesidades futuras de capacidades y las brechas tecnológicas, sostiene Granlund.
– Los inversores necesitan entender dónde su dinero genera mayor impacto, y por tanto dónde tienen más posibilidades de obtener rentabilidad.
También señala diferencias de perspectiva entre países. Tanto en Dinamarca como en Finlandia, las inversiones en defensa son menos controvertidas que en Suecia.
– Existe un enfoque más pragmático. En Finlandia, la proximidad de la guerra sigue viva en la memoria colectiva e influye en la percepción del sector de defensa, y en Dinamarca se ha sido miembro de la OTAN desde su fundación, lo que también contribuye a una actitud diferente, afirma.
Más empresas a punto de entrar en el sector
Stefan Granlund descarta de inmediato la posibilidad de que la última oleada de startups vinculadas a la defensa sea también la última.
– No. Compárese con el ecosistema tecnológico anterior: quienes entraron pronto en empresas como Klarna o Spotify han fundado después sus propias empresas de éxito. Veremos lo mismo aquí, afirma.
A medida que las empresas de defensa y de doble uso crecen, se esperan escisiones en las que empleados con experiencia identifiquen nuevos nichos en el mercado y den el paso para crear sus propias compañías. También podrían incorporarse personas procedentes de organismos públicos o de las Fuerzas Armadas Suecas (Försvarsmakten).
– Esto es solo el comienzo. Veremos más empresas fundadas por personas que ya están dentro del sector y comprenden sus necesidades en profundidad.
Al mismo tiempo, Granlund observa una corriente continua de nuevos emprendedores procedentes de otros ámbitos empresariales, especialmente de los sectores tecnológico e industrial.
– Es una tendencia clara. Nordic Air Defence es un buen ejemplo: una empresa nueva con raíces fuera de la industria de defensa tradicional, pero que ya ha captado una gran atención.

