El Gobierno ha decidido una nueva estrategia nacional de seguridad para Suecia, válida hasta 2030, que fue presentada ayer por el ministro de Defensa Pål Jonson (M), el primer ministro Ulf Kristersson (M) y Henrik Landerholm, asesor nacional de seguridad, durante una rueda de prensa. La estrategia establece las intenciones y prioridades del Gobierno destinadas a reforzar la capacidad de Suecia para hacer frente tanto a amenazas conocidas como imprevisibles.

"En el futuro previsible, cada gobierno sueco tendrá que hacer la misma priorización que hacemos ahora. Porque son tiempos distintos los que nos encontramos hoy en comparación con cuando se presentó la última estrategia nacional de seguridad en 2017. No solo en Suecia, sino también en Europa y en el mundo", escribe el primer ministro en el prólogo (p. 3), y continúa:

"Existen dos amenazas evidentes que dan forma a nuestras decisiones en materia de seguridad y libertad suecas. Una es la guerra. La otra es la criminalidad."

El Gobierno escribe (p. 23) que parte de cinco principios rectores:

Celeridad y pragmatismo: La situación de seguridad hace urgente mejorar la capacidad en muchos ámbitos.

Determinación y decisión: En muchas situaciones, especialmente ante acontecimientos extraordinarios, la indecisión y la falta de determinación pueden tener consecuencias más graves que una elección menos adecuada de los medios.

Robustez y adaptabilidad: No es posible predecir en detalle a qué tensiones estará expuesta la sociedad, pero la experiencia indica que estas se producirán.

Implicación de toda la sociedad: Muchas amenazas y riesgos afectan a varios sectores de la sociedad y trascienden tanto las fronteras geográficas como los límites operativos.

Cooperación internacional: La política de seguridad sueca se basa en que las amenazas a nuestra seguridad deben afrontarse, en la medida de lo posible, en colaboración con otros países y organizaciones.

En la estrategia, el Gobierno define los intereses nacionales de seguridad vitales y estratégicos para el trabajo en materia de seguridad nacional. Los intereses vitales son aquellos que merecen los mayores sacrificios. Por los intereses estratégicos estamos dispuestos a destinar recursos considerables para garantizarlos, escribe el Gobierno.

En la página 11 se indica que los intereses nacionales de seguridad vitales de Suecia son proteger la seguridad, la democracia, la libertad, la independencia, la soberanía y la libertad de acción del país; salvaguardar la vida y la salud de la población; defender el país y a los aliados frente a ataques armados y mantener la integridad territorial; garantizar la preparación en materia de suministros y las funciones de la sociedad, así como preservar la democracia, el Estado de derecho y los derechos humanos.

Asimismo, se indica que el trabajo en materia de seguridad nacional también orienta al Gobierno en función de intereses estratégicos más delimitados. Estos se agrupan en torno a las tres áreas de enfoque de la estrategia, sobre las que escriben detalladamente a partir de la página 25:

La primera área, una Suecia segura, abarca lo que tradicionalmente se ha considerado seguridad exterior.

La segunda área, una Suecia tranquila, abierta y cohesionada, engloba lo que a menudo se recoge bajo el epígrafe de seguridad interior, pero va más allá e incluye también medidas a largo plazo para reforzar la cohesión de la sociedad sueca.

La tercera área, una Suecia resiliente y competitiva, comprende medidas para reforzar la resiliencia de la sociedad, así como la seguridad económica y medidas a largo plazo para proteger nuestra prosperidad, dado que esta constituye la base material de la seguridad nacional.

– Queda mucho trabajo por hacer antes de que la estrategia nacional de seguridad de Suecia se traduzca en acciones concretas. Y eso es algo natural. La estrategia afecta a varios ámbitos políticos y ministerios distintos. En algunas cuestiones existe un amplio consenso en el Riksdag (Parlamento sueco), como ha quedado demostrado en el trabajo del Consejo de Defensa (Försvarsberedningen), pero en otras cuestiones está lejos de ser un proceso sin fricciones, afirma Robert Limmergård, secretario general de la Asociación Sueca de Industrias de Seguridad y Defensa (SOFF), en una publicación en LinkedIn.