El Instituto de Investigación para la Defensa Total de Suecia (FOI, Totalförsvarets forskningsinstitut) ha entregado una evaluación de riesgos del sector biotecnológico al Ministerio de Defensa. El informe sostiene que la tecnología es fundamental para la defensa total, pero advierte que un sector fragmentado y una capacidad de escalado insuficiente constituyen riesgos para la seguridad.

En septiembre del año pasado, el Gobierno encargó al FOI que cartografiara las capacidades y riesgos nacionales en el ámbito de la biotecnología. Los resultados, presentados a principios de enero ante el Ministerio de Defensa y ahora resumidos por el FOI, ponen de relieve, según la agencia, los usos duales de la tecnología, donde los avances civiles también pueden aplicarse en el ámbito militar.

Según la agencia, existe un gran potencial para reforzar tanto la capacidad operativa como la preparación civil, por ejemplo en el ámbito de la atención a traumatismos, donde el adhesivo tisular puede emplearse para acelerar la cicatrización de heridas. Al mismo tiempo, se subraya la importancia del bioanálisis para identificar amenazas biológicas.

– Hoy en día, el bioanálisis y la medicina forense con secuenciación avanzada de ADN/ARN son fundamentales para verificar y caracterizar rápidamente las amenazas biológicas. Lo que a menudo se olvida es que esto constituye una cadena de valor: desde los datos y la capacidad de laboratorio hasta los procedimientos robustos, el aseguramiento de la calidad y la implementación operativa, afirma Alexander Gorgijevski, investigador del FOI.

El informe identifica una discrepancia entre la sólida investigación básica de Suecia y su capacidad de industrialización. Según los investigadores, desafíos como la escasez de capital riesgo en fases avanzadas y los requisitos regulatorios poco claros por parte de las autoridades podrían provocar que la producción y la propiedad se trasladen al extranjero.

– Los principales problemas son la falta de capacidad de escalado y de capital riesgo cuando un producto se encuentra en una fase avanzada de desarrollo, el hecho de que las cadenas de suministro sean tanto vulnerables como dependientes de tecnología extranjera, así como los requisitos poco claros por parte de las autoridades, señala el investigador Michal Budryk.

Durante el trabajo de investigación, los investigadores entrevistaron a productores de vacunas. Se constató que el personal clave del sector carece frecuentemente de asignación en tiempo de guerra y que no existen contratos de preparación claros para la capacidad de producción en situaciones de crisis. El FOI recomienda que se subsanen estas deficiencias regulatorias y contractuales.