El servicio de inteligencia militar de Finlandia evalúa en su informe público para 2026 que el entorno de seguridad internacional continúa marcado por el aumento de tensiones, la rivalidad entre grandes potencias y la guerra en curso en Ucrania. El informe subraya que no se considera que Finlandia se enfrente a una amenaza militar inmediata durante el año, pero que la situación exige una vigilancia y un análisis continuos.

Según el comunicado de prensa de las Fuerzas de Defensa de Finlandia (Puolustusvoimat), el propósito del informe es ofrecer una imagen pública y actualizada de la evolución del entorno de seguridad, así como del papel de la inteligencia militar en el cambiante panorama internacional.

En el informe Inteligencia Militar 2026 (PDF) se constata que la capacidad militar de Rusia en las proximidades de Finlandia aún no ha experimentado cambios sustanciales, a pesar de las reformas de defensa en curso y de las continuas inversiones en sus fuerzas armadas. Sin embargo, la influencia de Rusia en Europa ha aumentado, y el país continúa intentando restablecer su posición como gran potencia global. La guerra en Ucrania sigue en curso, lo que se considera un elemento central en la búsqueda rusa de influencia.

El informe describe el mar Báltico como una zona de creciente tensión geopolítica y señala que los desplazamientos de poder en Oriente Medio se han vuelto cada vez más evidentes. Según el servicio de inteligencia, el panorama global está marcado por un retorno a la política de poder y una mayor fricción geopolítica. El informe destaca que la inteligencia militar de Finlandia evalúa que el riesgo de un ataque militar inmediato contra Finlandia sigue siendo bajo en 2026.

La membresía de Finlandia en la OTAN —obtenida en 2023, convirtiendo al país en el aliado con la frontera terrestre más larga con Rusia, de 1.340 km— ha transformado los métodos de trabajo del servicio de inteligencia, y el informe subraya la importancia de desarrollar una comprensión situacional común junto con los aliados. Al mismo tiempo, se enfatiza la necesidad de seguir desarrollando la capacidad de la inteligencia para operar en un entorno cada vez más digitalizado y de identificar amenazas en una fase más temprana.

El informe constata que el orden de seguridad global está marcado de forma cada vez más evidente por la competencia entre grandes potencias, el mayor uso de instrumentos de poder y la fragmentación de cooperaciones anteriormente estables. Según el análisis, el umbral para el uso de medios militares en combinación con métodos de influencia no militares se ha reducido en diversas partes del mundo.

La actividad de inteligencia de Finlandia se desarrolla, entre otros factores, a la luz de la membresía en la OTAN, las nuevas tecnologías y la necesidad de una comprensión situacional común. Según el informe, esto ocurre en el contexto de un entorno operativo digitalizado y en rápida transformación.