Robert Limmergård, secretario general de la Asociación Sueca de Empresas de Seguridad y Defensa (Säkerhets- och försvarsföretagen), reflexiona sobre la necesidad de Suecia de una interacción estratégica con el sector empresarial para reforzar tanto la capacidad de innovación como la capacidad de defensa en un momento de amenazas crecientes. A pesar de la declarada ambición del ministro de Defensa de profundizar el diálogo entre el Estado y las empresas de defensa, la perspectiva de la industria está ausente de los debates en la Conferencia Nacional de Folk och Försvar (Pueblo y Defensa) en Sälen (centro de Suecia).

Antes de Sälen, el ministro de Defensa Pål Jonson publicó un artículo de opinión sobre la importancia de las empresas para la capacidad de defensa. "El Gobierno intensifica también el diálogo con la industria para garantizar que trabajamos hacia objetivos comunes. Ha quedado atrás la época en que el Estado le hablaba a la industria. Ahora hablamos con la industria." El mensaje del Gobierno y del resto de los partidos parlamentarios es que la capacidad debe aumentar y la disuasión futura construirse a través de la colaboración y la asociación con las empresas de defensa.

Al mismo tiempo, el debate sobre el fortalecimiento de las empresas de defensa no se limita a Suecia. Recientemente, la presidencia polaca de la Unión Europea presentó sus prioridades, y la importancia de la base tecnológica e innovadora, así como la capacidad de producción, fueron mencionadas en repetidas ocasiones. El nuevo secretario general de la OTAN, Mark Rutte, también intervino esta semana para destacar la importancia de la innovación en defensa y el aumento de la capacidad productiva. Los discursos programáticos del primer ministro, del ministro de Defensa y de la líder del Partido Socialdemócrata, Magdalena Andersson, subrayaron la importancia de las empresas de defensa.

Sin embargo, no hubo ningún diálogo con las empresas en Sälen. No hubo ningún debate en los paneles de la Conferencia Nacional de Folk och Försvar sobre cómo desarrollar esta importante capacidad. Las empresas de defensa, el material de defensa o la innovación en defensa no figuraban como epígrafes en el programa, y ningún ponente representó estos temas en el escenario. Y quizás sea comprensible. Es más sencillo dirigir un organismo público o redactar una ley que estimular a las empresas para que apuesten por un mercado de defensa lento y con riesgos comerciales considerables.

No obstante, en Sälen surgieron cuestiones de interés para el sector. El Partido de la Izquierda planteó la cuestión de regular las importaciones de armamento de Suecia. Es una cuestión de gran interés. Cuando un Estado decide cubrir sus capacidades con el apoyo de empresas —nacionales o extranjeras—, se trata de una decisión que implica múltiples consideraciones. Deben tenerse en cuenta y equilibrarse factores como la disponibilidad, el riesgo de desarrollo, los posibles proveedores estratégicos, el acceso a la capacidad a lo largo del tiempo (junto con las limitaciones operativas que conlleva), entre otros. La necesidad de interoperabilidad aumenta al mismo tiempo que la de aliados y países asociados. Pero también se trata de dependencias: dependencias respecto a un proveedor y al país en el que éste tiene su sede, así como de los valores, la política exterior y la política de seguridad de dicho país.

Otra perspectiva es la que plantearon el embajador del Reino Unido en Suecia y el embajador de Suecia en Ucrania. La defensa de Suecia ya no es como antes, cuando el foco se centraba en material tangible, botas sobre el terreno y el número de brigadas. La guerra de Rusia en Ucrania ofrece una realidad diferente, en la que soldados en grandes volúmenes son sacrificados en el campo de batalla. En ese tipo de contienda, Suecia no tiene ninguna posibilidad. En cambio, nuestra pericia técnica representa una ventaja estratégica, una pericia que garantizan las empresas de defensa en Suecia. Desde el escenario se subrayó que nuestras empresas competitivas constituyen una contribución importante a la OTAN.

Las empresas no deben evaluar las necesidades operativas de la defensa. Sin embargo, resulta de interés escuchar al Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas Suecas sobre cómo las empresas contribuyen a proporcionar capacidad. Las empresas también pueden extraer conclusiones de otros clientes internacionales. Cuando ahora construimos capacidad de defensa, el trabajo está marcado por variables como la velocidad y la adaptabilidad. La ventaja la obtiene quien pueda modificar las condiciones de forma innovadora. Por tanto, ya no se trata únicamente de qué adquirimos, sino también de con qué rapidez se contratan los sistemas y con qué fluidez y creatividad pueden adaptarse y emplearse de maneras innovadoras. Un general ucraniano con quien me reuní antes de Navidad me contó cómo las empresas estaban presentes en el frente y con qué rapidez podía adaptarse y ajustarse el material para responder a los cambios en la conducción de la guerra. El ciclo de innovación es de alta intensidad. En tiempos de paz, a Suecia le resulta difícil lograr los mismos ciclos de suministro de material, pero es imposible seguir trabajando como lo hemos hecho hasta ahora. Esto implica que los procesos, los flujos, los métodos de trabajo y las herramientas de planificación deben transformarse.

Existe, como señaló el ministro de Defensa Jonson en su artículo, razón para pasar de hablarle al mercado a mantener un diálogo de mercado activo y temprano. El desarrollo requerirá una acumulación de conocimiento de gran envergadura e inversiones en investigación, desarrollo tecnológico e innovación. Sin embargo, nos enfrentamos simultáneamente a desafíos contrapuestos: procesos de autorización que consumen mucho tiempo, una labor de protección de la seguridad difícil de evaluar, necesidades de adquisición poco claras y ausencia de diálogo con el mercado. Para ello se necesitan determinación, liderazgo, voluntad de asumir riesgos y una perspectiva estratégica. ¿Qué pretende el Estado con el mercado y las empresas? ¿Cómo piensa el Estado abastecer sus propias capacidades y las de sus aliados? Estas son preguntas, consideraciones y prioridades que atañen a la política y al debate público. Conversaciones que, aunque complejas, también deben mantenerse en Sälen.

Robert Limmergård
Secretario General
Säkerhets- och försvarsföretagen (Asociación Sueca de Empresas de Seguridad y Defensa)