Suecia se enfrenta a una encrucijada en su política espacial y debe elevar la prioridad política si el país quiere seguir siendo estratégicamente relevante. Así lo sostiene James Francis del European Space Policy Institute (ESPI), en un nuevo informe de la empresa de análisis Politea.

El informe destaca especialmente que el sector espacial es considerado en mayor medida como un dominio de política de seguridad. Esto tiene consecuencias para las relaciones transatlánticas de Suecia, su integración en la UE y su compromiso ártico. El autor subraya que Suecia debería aprovechar sus activos únicos, como Esrange (base espacial en el norte de Suecia) y una sólida base industrial, para establecerse como un nodo estratégico en el ecosistema espacial europeo.

Para lograrlo, el informe señala que se requiere una doble estrategia. Por un lado, Suecia debería profundizar la cooperación dentro de la UE y con socios internacionales. Por otro, es necesario desarrollar un mercado interno sólido que responda a las necesidades nacionales de seguridad. Esto implica que las inversiones deben desplazarse desde la investigación exclusivamente hacia abarcar también infraestructura, comercialización y capacidades soberanas como satélites nacionales, lanzamientos espaciales seguros y redes de datos protegidas.

Asimismo, se subraya la necesidad de una colaboración más estrecha entre el gobierno, la industria y el mundo académico. El objetivo es aumentar la resiliencia, garantizar el suministro de competencias y proteger la soberanía tecnológica. El informe también advierte sobre una dependencia excesivamente unilateral de actores externos y propone una línea equilibrada entre cooperación e independencia, especialmente en relación con Estados Unidos.