– Durante la Guerra Fría, Suecia contaba con una poderosa fuerza aérea. Partíamos de la base de que el enemigo era un actor grande y con abundantes recursos, y para sobrevivir necesitábamos esconder nuestros aviones de diversas maneras, afirma Hans Kariis, director de investigación en el departamento de guerra electrónica en Linköping (sur de Suecia).
Durante la guerra se construyeron bases aéreas de guerra en las que las carreteras podían utilizarse como pistas de aterrizaje y donde era posible repostar en bolsas de aparcamiento en el bosque.
– Para que el enemigo no supiera dónde estaban los aviones, disponíamos de señuelos que parecían el Viggen, construidos con tubos de acero y tela. Se colocaba un quemador de gas en el lugar del motor para generar calor y así engañar a los sensores térmicos del adversario, continúa Hans Kariis.
Tras el colapso de la Unión Soviética, la orientación de la política de defensa sueca cambió. El foco se trasladó a las operaciones de mantenimiento de la paz en el extranjero, y el conocimiento sobre cómo ocultarse y engañar al enemigo con señuelos cayó en el olvido.
Los señuelos pueden engañar a los drones
Ahora la situación de seguridad política ha vuelto a cambiar, al tiempo que el desarrollo tecnológico ha avanzado rápidamente, especialmente a través del uso de drones en los conflictos armados.
Hans Kariis, junto con sus colegas investigadores Jonas Rahm, Lars Bohman y Fredrik Näsström, ha realizado por encargo de las Fuerzas Armadas Suecas (Försvarsmakten) un estudio preliminar sobre cómo el desarrollo de los sensores afecta a la posibilidad de ocultar y proteger unidades militares, y cómo pueden evaluarse los distintos sistemas de protección.
Los señuelos pueden llevar al adversario a desperdiciar valiosa munición en, por ejemplo, un avión de tela.
Para poder valorar la eficacia de una medida de protección, es necesario conocer qué sensores posee el enemigo. En la guerra en curso de Rusia contra Ucrania, por ejemplo, ambos bandos utilizan ampliamente drones de reconocimiento equipados con cámaras.
La combinación desorienta al adversario
El procesamiento de datos de las imágenes es otro aspecto relevante, y en la actualidad existen algoritmos automáticos capaces de detectar objetivos en una imagen mucho más rápido que un ser humano.
La detección de los drones, y con ello la identificación de la amenaza, sigue siendo el mayor desafío, según Hans Kariis.
Ocultar y proteger unidades militares es considerablemente más difícil ahora que en las décadas de 1970 y 1980.
El siguiente paso es probar distintos tipos de protección, tanto mediante modelos digitales de campos de batalla como a través de ensayos en condiciones reales.
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