El resumen anual 2025 del Servicio de Inteligencia y Seguridad Militar (Must, por sus siglas en sueco) muestra un deterioro de la situación de seguridad para Suecia, en el que la capacidad militar de Rusia y el uso de métodos híbridos se consideran amenazas centrales. El organismo también señala una creciente competencia entre grandes potencias y riesgos potenciales vinculados a China e Irán.

En el prólogo del resumen anual, Thomas Nilsson, teniente general y jefe del Must, expone su valoración de la situación.

– Vivimos en una época dramática, marcada por grandes incertidumbres. Al redactar estas líneas en diciembre de 2025, miramos atrás hacia un año en el que la situación de seguridad ha seguido deteriorándose. Las amenazas contra Suecia son muy graves y la situación podría empeorar aún más, escribe.

En el entorno inmediato de Suecia, la actuación de Rusia se describe como determinante para este deterioro de la situación de seguridad.

Paralelamente a la guerra en Ucrania, Rusia está incrementando gradualmente su capacidad militar en la región del Mar Báltico. Según el Must, el país ya cuenta hoy con capacidad para llevar a cabo ataques armados limitados, sabotajes y perturbaciones contra objetivos civiles y militares en el entorno inmediato de Suecia. En un horizonte de varios años, se estima que Rusia podría ejecutar operaciones de mayor envergadura, incluidos bloqueos marítimos y ataques territoriales.

– Además de la agresión rusa a gran escala contra Ucrania, hemos observado cómo la actuación de Rusia mediante métodos híbridos frente a la OTAN y la UE se ha vuelto cada vez más temeraria e imprudente, escribe Thomas Nilsson.

La guerra híbrida, el sabotaje, los ciberataques y la desinformación se señalan como una de las herramientas más importantes de Rusia frente a los países occidentales. El Must considera que este tipo de guerra tiene como objetivo influir en el funcionamiento, la confianza y la cohesión de las sociedades, y que no es menos grave que la violencia convencional.

El Must también destaca cómo se intensifica la competencia entre grandes potencias, al tiempo que disminuye la importancia de las normas internacionales. Las presiones políticas y económicas se utilizan cada vez más como instrumentos de poder, entre otras vías mediante el control de recursos estratégicos, tecnología y flujos comerciales. El Ártico se señala como un área donde la rivalidad se hace cada vez más evidente.

– La competencia entre grandes potencias ya dominaba el panorama de la política de seguridad antes del ataque de Rusia contra Ucrania en 2022, pero la rivalidad se ha intensificado aún más, con una menor estabilidad y previsibilidad global como consecuencia, afirma Thomas Nilsson.

En el informe también se señala a China como una amenaza creciente para la seguridad económica de Suecia. A través de inversiones, colaboraciones tecnológicas y el control de cadenas de valor, existe el riesgo de que se generen dependencias que podrían ser explotadas en un contexto de tensión en materia de seguridad. Irán también se describe como un actor que lleva a cabo actividades que suponen una amenaza para la seguridad, entre ellas intentos de influencia y el uso de intermediarios en Europa.

Nilsson subraya que las amenazas deben afrontarse con una estrategia nacional coordinada y en cooperación con los aliados de Suecia.

– Es de la mayor importancia que hagamos frente a las amenazas contra nuestro país con un enfoque sueco unificado y junto a nuestros aliados.