Un nuevo informe de la Autoridad Sueca de Análisis de la Defensa Total (MTFA, Myndigheten för totalförsvarsanalys) señala graves deficiencias en la adquisición de botas de marcha por parte de las Fuerzas Armadas Suecas (Försvarsmakten) y la Administración de Material de Defensa de Suecia (FMV, Försvarets materielverk). Según la autoridad, la falta de competencia y los procesos poco claros han dado lugar tanto a escasez de material como a problemas de calidad.
– Es importante subrayar que las áreas que identificamos como decisivas para la adquisición están en gran medida interrelacionadas y son interdependientes entre sí. Se trata de que las Fuerzas Armadas Suecas, junto con la FMV, necesitan desarrollar métodos de trabajo en un área que ha sido descuidada durante años y que ahora sufre ciertos dolores de crecimiento, afirma Jens Lusua, analista de la MTFA.
El informe "Cuando los dolores de crecimiento llegan a los pies" describe cómo la escasez de equipamiento personal obligó a las Fuerzas Armadas Suecas a cancelar ejercicios de reservistas durante 2023. Para hacer frente a las necesidades, se llevaron a cabo adquisiciones de emergencia de los modelos Känga 90B y Känga 5.11. Sin embargo, ambas soluciones han presentado problemas. La Känga 90B mostró deficiencias de calidad, como el ablandamiento de las puntas reforzadas, mientras que la Känga 5.11 sufrió retrasos debido a documentación insuficiente y fue posteriormente criticada por no estar a la altura en condiciones de campo.
Según la MTFA, una de las causas principales es que las organizaciones han perdido el conocimiento sobre cómo adquirir material en grandes cantidades tras años de recortes. El suministro de competencias se describe como crítico, ya que la rotación de personal y las vacantes en puestos clave como el de Responsable de Área de Material (MOA, Materielområdesansvarig) han bloqueado los procesos.
El trabajo en un nuevo sistema de calzado a largo plazo se encuentra retrasado, y no se espera una decisión hasta el verano de 2026. La MTFA recomienda que las autoridades garanticen una dotación de personal redundante en los puestos críticos y desarrollen una colaboración más clara para evitar futuros cuellos de botella.

