Robert Limmergård es secretario general de la Asociación Sueca de Empresas de Seguridad y Defensa (Säkerhets- och försvarsföretagen). En FSN Perspektiv debate cómo el cambiante panorama de seguridad tras la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia impulsa a Suecia a replantear su enfoque y fomentar la innovación en el sector de la defensa. ¿Qué papel desempeñan las startups y la innovación cuando el sector de la defensa debe tender puentes entre las tecnologías civiles y militares?

El panorama de seguridad en Europa ha cambiado drásticamente desde la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia, lo que obliga a las fuerzas armadas occidentales a adaptarse y buscar nuevas soluciones a las necesidades militares. Esto ha abierto la puerta a una colaboración más amplia entre actores civiles y militares, en la que también las empresas más pequeñas desempeñan un papel cada vez mayor. ¿Cómo se acompasan el desarrollo tecnológico, las iniciativas políticas y los nuevos modelos de negocio con los procesos de gestión para reforzar la capacidad de defensa de Suecia?

Mayor colaboración cuando la tecnología traspasa fronteras

Una de las tendencias más importantes en materia de innovación en defensa es la colaboración entre empresas civiles y empresas del sector de la defensa. Suecia ha contado tradicionalmente con una sólida cultura de innovación, en la que las tecnologías civiles se han desarrollado con rapidez y ahora pueden adaptarse para fines militares. Esto ha cobrado especial importancia con el acelerado desarrollo tecnológico, donde la creciente productificación en ámbitos como la inteligencia artificial, la tecnología cuántica y la tecnología de drones tiene un potencial militar significativo. Transformar rápidamente la tecnología civil en capacidad de defensa, especialmente en un momento en que las exigencias sobre la capacidad defensiva cambian constantemente, constituye un desafío central.

Las apuestas estratégicas del Gobierno sueco, como el programa de innovación para sinergias civiles y militares, están diseñadas para reforzar esta colaboración. A través de este programa se ofrecen oportunidades a empresas de nueva creación y a empresas más pequeñas para participar en el desarrollo de soluciones técnicas para la defensa, lo que a largo plazo fortalece tanto la capacidad defensiva como la competitividad del ecosistema.

Las startups avanzan en el sector de la defensa

Otra tendencia importante es la creciente presencia de empresas de nueva creación en el mercado de la defensa. Tradicionalmente, las empresas consolidadas han dominado el mercado, pero en los últimos años cada vez más empresas emergentes han ido ganando terreno. La facturación en el mercado de defensa sueco aumentó un 24 % durante 2023, lo que ha atraído a emprendedores que desean contribuir con soluciones innovadoras.

Estas startups tienen con frecuencia su origen en el sector civil, donde han desarrollado tecnologías que posteriormente pueden adaptarse para usos militares, como por ejemplo la realidad virtual y aumentada (VR/AR) y la tecnología espacial. Sin embargo, un desafío habitual para estas empresas son los prolongados procesos de contratación en el ámbito de la defensa, que a menudo dificultan la introducción rápida de nuevas soluciones, así como la dificultad de establecer contacto y entablar un diálogo sobre las necesidades militares.

Desafíos para los nuevos actores

Establecerse en el mercado de la defensa no está exento de dificultades. Muchas empresas de nueva creación y subcontratistas se enfrentan al reto de navegar por los marcos regulatorios. Para satisfacer la necesidad de ampliar el conocimiento sobre la legislación nacional e internacional se requieren formación y transferencia de conocimiento, ya que su aplicación es difícil de evaluar y a menudo se sitúa en zonas grises.

Otro desafío es la conexión entre las necesidades civiles y militares. Muchas startups se basan en tecnología desarrollada originalmente para mercados civiles que debe adaptarse para uso militar. Esto puede generar tanto oportunidades como obstáculos, ya que el uso militar de la tecnología puede requerir modificaciones de gran alcance en función del rendimiento de los productos, así como de los requisitos de seguridad y fiabilidad.

La importancia de la cultura de innovación

Necesitamos un desplazamiento hacia una familia de defensa más orientada a la innovación. Esto no implica únicamente avances tecnológicos, sino también un cambio cultural dentro de las organizaciones de defensa, ya que la innovación tiene mucho que ver con cómo resolvemos los problemas y qué relaciones (y modelos de negocio) utilizamos. Históricamente, el sector de la defensa ha sido relativamente conservador a la hora de incorporar nuevas tecnologías, a menudo debido a los requisitos de seguridad y a la necesidad de fiabilidad, pero debemos ser más ágiles en la adaptación, donde la innovación y la flexibilidad deben ir de la mano. Suecia puede aprender mucho de cómo países como Ucrania hacen frente a nuevas amenazas, especialmente en lo que respecta al aprendizaje y la colaboración.

La cooperación internacional refuerza la innovación sueca

Para fortalecer la capacidad de defensa de Suecia, la cooperación internacional es fundamental. Al participar en iniciativas como el Acelerador de Innovación en Defensa para el Atlántico Norte de la OTAN (DIANA, por sus siglas en inglés) y los distintos programas de defensa de la Unión Europea, las empresas pueden acceder a nuevos conocimientos, nuevos mercados y nuevos socios. Estas colaboraciones también crean oportunidades para que Suecia comparta sus experiencias y aprendizajes, al tiempo que se beneficia de la tecnología desarrollada en otros países. Sin embargo, Suecia no ha logrado reunir a organismos públicos y empresas para trabajar de forma proactiva en estos procesos, lo que también se refleja en la escasa presencia de pequeñas empresas que lideren las convocatorias abiertas para pymes.

El mercado de la defensa se encuentra en una fase de expansión, en la que nuevos actores y tecnologías contribuyen a redefinir la defensa del futuro. Esto es importante porque se trata de dotar a nuestros soldados, marineros y pilotos con el mejor equipamiento para defender nuestro modo de vida. Al tender puentes entre los compartimentos estancos civiles y militares, facilitar la entrada de nuevos actores y fomentar las condiciones para las empresas más pequeñas, se crean las bases para un mercado más orientado a la innovación. La competitividad y la seguridad de Suecia están en juego, y las empresas que logren desenvolverse en este mercado podrán convertirse en actores clave en la defensa del futuro.