En un nuevo informe del Instituto de Investigación para la Defensa Total de Suecia (FOI, por sus siglas en sueco), encargado por el Ministerio de Defensa sueco, se constata que la industria de defensa europea sigue fragmentada y marcada por preferencias nacionales, a pesar del aumento del rearme militar y de varias iniciativas de cooperación.
En el informe Defence Industrial Outlook 2025, el FOI describe la evolución de la industria de defensa global con especial enfoque en Europa. Según el FOI, Estados Unidos sigue contando con la industria de defensa más sofisticada y extensa del mundo, mientras que China reduce rápidamente la brecha de capacidades. Se indica que la industria rusa posee conocimientos especializados en ciertos ámbitos, pero pierde terreno a causa de las sanciones y la escasez de recursos.
– Estados Unidos ha sido durante mucho tiempo el líder indiscutible y, aunque la industria de defensa china crece con rapidez, es probable que Estados Unidos mantenga el primer puesto. No obstante, China ha reducido considerablemente la brecha de capacidades respecto a Estados Unidos, afirma Anton Hammarstedt, analista y autor del informe, en un comunicado de prensa de la agencia.
A pesar de diversas iniciativas como la OCCAR (Organización Conjunta de Cooperación en materia de Armamento), la EDA (Agencia Europea de Defensa), la PESCO (Cooperación Estructurada Permanente) y el FED (Fondo Europeo de Defensa), el FOI señala que todavía falta una integración a gran escala en Europa. Al mismo tiempo, aumenta la dependencia europea de proveedores de países como Estados Unidos, Turquía y Corea del Sur.
– Hasta ahora no hemos observado que los distintos formatos de cooperación europea hayan conducido a ninguna integración a gran escala, afirma Calle Håkansson, uno de los autores del informe.
Los investigadores señalan, no obstante, un incremento mensurable de la cooperación en defensa en torno a plataformas comunes. Al mismo tiempo, el informe advierte de que una consolidación excesiva podría reducir la competencia y aumentar la vulnerabilidad.
– También podría producirse una falta de competencia y una mayor vulnerabilidad, señala Anton Hammarstedt.

