El campo de minas submarino planificado por las Fuerzas Armadas en el fiordo de Ofoten se considera utilizable sin un impacto significativo en el entorno marino circundante, siempre que se sigan las medidas de protección propuestas. Así lo indica una nueva evaluación medioambiental del Instituto Noruego de Investigación para la Defensa (FFI, Forsvarets forskningsinstitutt).

Según el FFI, el campo de explosivos en Ramsund (norte de Noruega) se utilizará para formar al personal encargado de manipular y neutralizar artefactos explosivos bajo el agua. Los ejercicios requieren el uso de cargas explosivas reales en condiciones realistas.

– Se trata de una zona de entrenamiento donde se detonarán cargas relativamente pequeñas, pero en múltiples ocasiones, afirma Petter Helgevold Kvadsheim, investigador jefe del FFI, en el comunicado del instituto.

Según el FFI, se planifican ejercicios con cargas de hasta 10 kg de TNT en entre 50 y 70 ocasiones al año. Además, se prevén entre una y tres detonaciones de mayor envergadura al año, equivalentes a 140 kg de TNT.

El FFI considera que la combinación de un muro de protección inclinado y una denominada cortina de burbujas, en la que el aire comprimido forma una barrera de burbujas ascendentes, limita en gran medida el impacto de las ondas de presión sobre los peces, los mamíferos marinos y las aves acuáticas.

– Por ello, hemos elaborado una lista de recomendaciones concretas sobre cómo gestionar la zona. Entre otras cosas, recomendamos que la cortina de burbujas se utilice siempre en las detonaciones de mayor tamaño y también en las cargas más pequeñas durante el sensible período de desove y cría. Las detonaciones también deberán posponerse si se detectan aves acuáticas o mamíferos marinos en las proximidades, señala Helgevold Kvadsheim.