Las cuestiones de defensa rara vez han ocupado un lugar destacado en la opinión pública ni en las campañas electorales, independientemente del contexto internacional. En 2023, esto cambió de repente de forma radical: personas de todos los sectores y ramas de actividad hablaban de defensa total (totalförsvar), en Almedalen (el principal foro político sueco de verano), en seminarios, mesas redondas y en los medios de comunicación, lo cual es muy alentador.
Sin embargo, nuestra defensa total de la Guerra Fría, que lo abarcaba todo, ha quedado relegada al mismo panteón histórico que nuestros orgullosos regimientos provinciales, nuestras brigadas y divisiones. Y allí debería permanecer, puesto que las condiciones actuales son radicalmente distintas.
La doctrina de aquella época, basada en la no alineación en tiempos de paz y la neutralidad en tiempos de guerra, y la influencia que ejerció sobre la integración del conjunto del sector empresarial en la defensa total, ha quedado tan profundamente arraigada que muchos siguen considerando vigentes sus efectos. No es así. Se trata de una herencia intelectual con la que debemos romper de inmediato.
A lo largo de 2023, el mandato y la organización de nuestros organismos públicos han comenzado a tomar forma: se han presentado varios informes exhaustivos sobre la materia, se han formulado numerosas propuestas y muchos organismos recuerdan a un hormiguero al que se le ha vertido azúcar: ¡hay un movimiento considerable!
Pero, ¿dónde están el sector empresarial y todas nuestras empresas en todo esto? Al final de la Guerra Fría, Suecia pasó de ser el país mejor organizado del mundo en materia de defensa total a convertirse en el más liberal desde el punto de vista del mercado. Tratamos las cuestiones de defensa total del mismo modo que la infraestructura y el mantenimiento ferroviario, y probablemente podamos coincidir en que los resultados no son del todo brillantes.
La sociedad actual es radicalmente distinta a la de hace 30 años: somos globalistas, miembros de la Unión Europea y pronto también un país de la OTAN. Ha desaparecido la sociedad industrial paralela en la que muchas empresas mantenían amplios acuerdos con el Estado sobre producción destinada a satisfacer las necesidades básicas de la sociedad y la población en circunstancias que hoy quedarían cubiertas por la cláusula de "fuerza mayor". Para el Estado sueco, los acuerdos bilaterales de seguridad pueden ser un fenómeno relativamente reciente, pero las empresas que operan en Suecia llevan décadas de reducción de pedidos de defensa suecos formando parte de la seguridad de suministro y la capacidad defensiva de otras naciones, es decir, una parte importante de una densa red de compromisos internacionales en materia de política de seguridad.
La seguridad la construimos ahora de forma conjunta: en acuerdos bilaterales entre Estados, en acuerdos entre el Estado y las empresas, y en colaboraciones entre empresas de distintos países. Así es como desarrollamos capacidades y resiliencia en la actualidad.
Por ello, a la hora de construir una nueva defensa total, debemos eliminar del conjunto de herramientas todo pensamiento relativo a la disposición estatal y a los efectos de bloqueo del mercado, como las normativas de exportación restrictivas. No podemos arriesgar nuestro propio suministro ni el de nuestros aliados impidiendo que las empresas suecas contribuyan plenamente al desarrollo de capacidades europeas.
A finales de 2023, la Comisión de Defensa sueca (Försvarsberedningen), además de señalar claramente que ha llegado el momento de actuar para construir una defensa total robusta, ha planteado seriamente la cuestión de la implicación del sector empresarial y de las empresas, ¡lo cual es muy positivo! No obstante, se trata de una cuestión con numerosos escollos, y quienes representamos a las empresas suecas esperamos con interés poder implicarnos seriamente cuanto antes para encontrar soluciones innovadoras, constructivas y sostenibles: queremos contribuir.
¿Cómo sabemos que nuestras empresas suecas quieren contribuir? En la primavera de 2023, Combitech llevó a cabo, con la ayuda de Demoskop (empresa sueca de investigación de mercados), un amplio estudio en el que se entrevistó a más de 500 responsables de decisión a nivel de consejero delegado y de consejo de administración en empresas suecas sobre su visión de la defensa total. El resultado es muy positivo: más del 70 % de los encuestados están interesados y quieren saber más, mientras que el 77 % percibe una falta de claridad en la información y en las expectativas por parte del Estado. Un 70 % dispuesto a participar es un resultado excelente, lo que significa que no es necesario invertir energía en movilizar el compromiso. Sin embargo, debemos tener presente que esto se produce con una pandemia aún reciente en la memoria y la guerra en Ucrania ante los ojos: el compromiso es perecedero. Si esperamos unos años, quizás tengamos que empezar de nuevo a movilizar energías. Mi consejo a todos los responsables de decisión: ¡hay que batir el hierro mientras está caliente!
Para concluir, quisiera trasladar un mensaje a todos aquellos que en los próximos días viajarán a Sälen (estación de esquí en el centro de Suecia, sede del principal foro anual de seguridad y defensa sueco) con un propósito distinto al de esquiar:
Romped con nuestra historia, eliminad la imagen obsoleta de una doctrina anticuada y de la defensa total de la Guerra Fría, ayudad a todos a mirar hacia adelante y a comprender el nuevo contexto en el que vivimos. La educación cívica y la divulgación son fundamentales en este momento: la voluntad de defensa debe sustentarse en un conocimiento sólido.
La cooperación industrial internacional es hoy tan importante para nuestra seguridad de suministro como lo fue la industria nacional durante la Guerra Fría: proporcionadnos cuanto antes las mejores condiciones de mercado posibles mediante una normativa de exportación armonizada.

